|
Escribe
Tomás Sánchez Bellocchio . Gentileza de bumeran.com
Elegir la carrera que vamos a
estudiar no es la única decisión importante antes de entrar
en la universidad. El futuro no es un aula. Hay otras cosas,
también relevantes, que uno tiene que considerar en ese
momento: dónde, si facultad privada o nacional, la salida
laboral, el sueldo potencial, el prestigio, etc. Y estos
aspectos están influidos por los prejuicios, los rumores y
los mitos que todo estudiante tiene almacenados en su memoria.
¿Cuántas veces escuchamos
decir "la UBA es un quilombo" o "esa facultad
parece una primaria" o "en Ciencias Exactas
estudiamos en serio"? Y ¿cuántas veces más decir
"las privadas son como una burbuja" o "la UBA
te enseña cómo es el mundo". Miles, sí, miles de
veces. Y no es que alguna de estas frases no tenga algo de
verdad, pero suele predominar la exageración y la mala espina
a la hora de emitir ciertas opiniones. Todos, aún entre
amigos, tienden a defender lo suyo; ya no estamos en el
colegio y las diferencias son palpables.
Mitos y realidad
Las universidades nacionales pueden parecer a veces un
laberinto y una burocracia imposible de sortear. La cantidad
de alumnos y un presupuesto escaso son las causas de la actual
situación pública. La mayoría de los estudiantes no puede
costearse una carrera en una universidad privada, pero también
hay muchos, que a pesar de tener la oportunidad, prefieren el
sistema nacional. La plata no es la única condición. Además,
en cuanto al nivel académico, la educación nacional es pocas
veces superada por otras instituciones.
Por eso, no hay una ley que
determine esta discusión tan blanco y negro. El sistema rígido
y la atención de las universidades privadas suele ser más útil
a aquellos estudiantes desordenados o que necesitan contención,
o simplemente a aquellos que prefieren un ambiente homogéneo.
En cambio, una universidad pública tiene un poco más de
libertad en cuanto a los tiempos y a la organización del
estudio y las materias.
La otra cara de la mitología
universitaria surge inevitablemente de las carreras. "Los
abogados hacen todo de memoria", "los ingenieros son
los hijos de Einstein", "los de Administración en
realidad no saben lo que quieren", "los
comunicadores sociales no estudian y critican", "los
de Filosofía y Letras son zurdos". Estos son algunos de
los mitos que giran alrededor de las profesiones. ¿Son
verdaderos? Imposible dar una respuesta cabal y completa. Pero
si hay algo de auténtico en estos mitos el fundamento real es
muy pobre. Es cierto que los abogados necesitan memorizar
miles de leyes, artículos e incisos, ¿significa esto que no
piensan y que lo único que hacen es repetir como una
fotocopia la lección? No. Y así podemos seguir dando
ejemplos con todas las carreras.
En definitiva, la elección
depende del estudiante, de lo que más le conviene según sus
aptitudes y sus expectativas.
En definitiva, cómo se lleva
la vida universitaria depende de cada uno. Nadie es mejor o
peor por estar en la UBA, o por estudiar Bioquímica. Por
suerte existen las diferencias, las opciones y las vocaciones.
Todo el
contenido de Zona Laboral es gentileza de bumeran.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin el
consentimiento de la compañía.
|