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En este caso, más que
en otros, está vigente la frase: No hay una segunda
buena oportunidad para causar una primera buena
impresión. Tal vez, crean que esto puede vincularse sólo
a la indumentaria que el entrevistado lleve. Verdad
relativa. Se relaciona principalmente a la imagen que
proyecta. Esto es, además de cómo va
"ataviado", cuál es su actitud corporal.
El objetivo, aparte
de causar una buena impresión, es por lo menos, no
desagradar visualmente al entrevistador. Se ha
comprobado que el 55 % de lo que se transmite en un
proceso de comunicación humana, se relaciona con el
lenguaje no verbal, con lo "que no se dice con
palabras" y sólo el 45 % con el lenguaje verbal.
La
apariencia es lo primero que se ve
No vas a un asado ni a una función de gala en el Colón.
Utilizá la llamada "etiqueta de negocios".
Para
hombres: traje o conjunto de blazer y
pantalón. Colores: Gris topo y azul, los llamados
colores "de autoridad". Clásicos y sobrios,
difícilmente queden mal. Ahora sí, es importante el
color de la camisa. Esos colores de traje, combinan
con camisa blanca (color neutro) y una corbata al
tono. El color de las medias debe hacer juego con
ella. Es importante el lustrado de los zapatos, es un
detalle muy observado. ¡Ojo! Nada de jeans o prendas
"casual". Las joyas (anillos con piedras,
pulseras, etc.), en general, no causan buena impresión
si las lleva un varón. Aún hay empresas donde las
barbas o el pelo largo, no están bien vistas. Esta
"norma" no figura escrita en ningún lado,
por lo cual, si no querés afeitarte la barba o
cortarte el pelo, al menos, llevalos cuidados. Si vas
a "cara limpia" que sea impecablemente
afeitado.
Para
mujeres: Tailleur clásico o
"faldas", en lugar de pantalones, con
colores agradablemente combinados. Se recomienda poca
bijouterie y un maquillaje sobrio. Tacos no demasiado
elevados y un peinado que no llame la atención. Si
vas perfumada, que no sea exagerado (pensá también
que puede haber luego otra entrevista laboral).
Escotes pronunciados, minis "infartantes",
blusas demasiado ajustadas, están contraindicadas
para una entrevista laboral.
Para
ambos sexos: es recomendable, no cortarse
el pelo el mismo día de la entrevista. En los
hombros, suele quedar algún recuerdo piloso de la
obra del coiffeur.
El
cuerpo habla por vos
El momento del primer contacto es fundamental. Dá la
mano en forma firme y segura, sonreí y mirá a los
ojos al entrevistador, sin agresividad (la cita es por
un puesto de trabajo, no quiere acusarte de nada).
Saludá con la frase: "Gustavo González,
Encantado" o "Gustavo González, mucho
gusto".
Para sentarte, espera
que él te lo indique. Si llevas algo personal en la
mano (sobretodo, piloto, cartera, etc.), trata de
ponerlo en un lugar que no invada el espacio del
entrevistador.
La clave es sentarse
bien derecho, nunca en el borde de la silla, ni
tampoco desparramado en ella. Y no es conveniente
apoyar los codos en la mesa del entrevistador.
El tema del
cigarrillo, es un punto aparte: el consejo es no fumar
durante la espera (en el mismo edificio del evento),
ni durante la entrevista. Si lo llegás a hacer, no
entrés al despacho del entrevistador con el
cigarrillo en la mano, ni mascando chicle.
Buscando
rapport
Lo ideal es no mostrarse nervioso o impaciente.
Aprovechá esos primeros minutos de la entrevista para
observar al entrevistador y su entorno. La meta es
establecer rapport (estado de comunicación óptima).
Para eso, tratá de acompasar (seguir el ritmo de su
discurso) y calibrar (observá el lenguaje corporal)
del entrevistador. Estudia la situación, si habla rápido
y con imágenes, si habla pausado como
"oyendo" lo que dice o si lo hace con
sensaciones (kinestésico). Tratá de sintonizarte en
ese estilo que te propone. Al principio, tal vez te
cueste. Con la práctica, vas a ver que esto es
sencillo y útil.
Cuidá el tono y el
volumen de tu voz. Que suene segura y asertiva, aunque
no grites en ningún momento. Si hay una pregunta o
comentario que no te agrade o un comentario con el que
no estás de acuerdo, mantené la calma. Si te enojás,
perdés vos. Y lo último, prepará la entrevista
tanto desde los contenidos (información), como desde
el proceso (cómo prepararte y desenvolverte en ella),
teniendo en cuenta también que seguramente se van a
presentar situaciones y preguntas no previstas. En
esos momentos, CORAJE, y usá tu intuición. Éxito en
las entrevistas.
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