La
función social histórica del radio club
es, educar, investigar y socializar y con
el paso del tiempo se han venido a sumar
otras, que en el contexto actual le exige
realizarla con responsabilidad, haciendo más
compleja su función. Como espacio de
interacción social, el radio club genera
relaciones de convivencia que se
convierten en hechos inevitables, como en
todo grupo social. Convivir significa
vivir con otros, compartir nuestra
individualidad con otras individualidades.
“Vivir no es otra cosa que intentar un
equilibrio entre lo personal y lo social,
lo propio y lo común, en último término,
entre el deseo y la reglamentación de
nuestra actividad.
Ser
radioaficionado implica una renuncia a las
tendencias personales de operar fuera de
banda. En los espacios donde se incrementa
la interacción. El complejo de
interacciones personales en el radio club
se dan con referencia al enseñar y el
aprender. Es necesario convivir en la
Institución para lograr los objetivos
educativos. Implícitamente, este
compromiso lo vive y lo asume de distintas
maneras toda la masa societaria.
El
Avellaneda Radio Club es la principal
instancia de transformación no sólo
personal, sino social y garante de una
actividad llena de sorpresas. Apostar a la
educación para sanear la radio afición
significa apostarle al futuro. La
convivencia entre aspirantes, socios,
instructores y dirigentes es regulada por
normas, y se constituye en un dispositivo
pedagógico, a través del cual el
aspirante aprende, construye y se
reconstruye a sí mismo como un
radioaficionado cabal.
Construir
la convivencia a través de la disciplina
sin acentuar lo punitivo, implica ser
conscientes y responsables de nuestros
actos. Aprendizaje, disciplina y
convivencia son factores que se
condicionan mutuamente, ya que los vínculos
ligados a las tareas de la Institución
tienen como fin último favorecer el
crecimiento de la MEJOR RADIOAFICION.
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