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Mantenimiento
de los neumáticos Los
neumáticos son los encargados de asegurar
el contacto del vehículo con el suelo, de
soportar la carga del coche y de
proporcionar la máxima estabilidad y
adherencia en la conducción.
Para sacar el máximo rendimiento a las
cualidades de tus neumáticos y disfrutar
de una conducción segura deberás:
1. Mantener la presión de inflado: una
presión insuficiente es un factor de
riesgo, la principal causa de reventón,
acelera el desgaste de los neumáticos,
comporta un mayor consumo de combustible y
un comportamiento poco fiable en las
curvas.
La presión de inflado se indica en el
manual de mantenimiento del vehículo. La
verificación de la presión se hace con
los neumáticos fríos. Para comprobar la
presión en caliente, deberás añadir 0,3
bar a la presión recomendada. Cada vez
que hagas el control de la presión de
inflado no olvides revisar también la
rueda de repuesto.
2. Observar que la profundidad del dibujo
del neumático es la adecuada, de lo
contrario se producirá una pérdida de
eficacia del neumático, una pérdida de
estabilidad, un aumento de la distancia de
frenado y un mayor peligro de aquaplaning.
Como consecuencia, la seguridad en la
conducción será menor. La profundidad mínima
obligatoria es de 1,6 mm.
3. Respetar el código de velocidad
admitido por el neumático, que es la
velocidad máxima a la que puede rodar un
neumático llevando la carga indicada por
el índice de carga.
4. Respetar el índice de carga, que es la
carga máxima que el neumático puede
transportar a la a la velocidad máxima
declarada por el fabricante del vehículo.
5. Respetar las indicaciones del
fabricante cada vez que cambies los neumáticos.
6. Evitar los actos que lo perjudican como
subir a las aceras, efectuar frenadas de
emergencia y cualquier acción que acentúe
su desgaste prematuro.
Para que un neumático sea seguro deberá
tener:
- Presión suficiente.
- Profundidad de dibujo adecuada.
- Poco desgaste.
- Montaje y dimensiones adecuados.
Colaborador
de esta sección: Felix Pablo
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